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TOYAMA-RYU BATTO JUTSU : LA GUARDIA IMPERIAL (traducción)

11 Abr

En la sede del estilo Toyama-Ryu, la escuela de espada procedente del Ejercito imperial Japonés.

LA GUARDIA IMPERIAL

Hoy día, no cortan ya a los condenados  a muerte o a prisioneros para entrenarse como lo hacían los Samurai. Ya no prueban el filo de sus espadas sobre sus enemigos rusos, chinos o americanos como lo hicieron los oficiales del Ejercito Imperial. Pero en la sede del estilo Toyama-Ryu, situado en la periferia de Tokio, Yoshitoki Hataya Sensei y sus alumnos mantienen vivo el honor de perpetuar fielmente las artes de espada japonesa, herederas de los oficiales del Ejercito Imperial del siglo XIX.

En guardia!!!

“La admiración, o el miedo que provoca la espada japonesa esta en nuestros genes. Es nuestro ADN. Con su visión sentimos miedo o, todo lo contrario, sentimos una excitación que recorre nuestro pecho, la misma que experimentaron nuestros antepasados. La espada es indisociable de la cultura y de la tradición japonesa. Es nuestra herencia de 100 años de historia”

Yoshitoki Hataya  no es demasiado hablador pero podría disertar durante horas sobre el arte de la espada y todo lo que conlleva. La katana es su vida, un amor que conoció de adolescente y del cual jamás se a divorciado.

Con 64 años, tiene su cuartel general en Machida, una pequeña y tranquila ciudad del extrarradio de Tokio, a una hora de tren del alborotado centro de la capital. El corazón de esta ciudad donde abundan pequeñas callejuelas medievales que proponen un retorno al pasado, como un preámbulo para emprender mejor el viaje en este Koryu (escuela tradicional) el Toyama-Ryu.

Es en uno de estos confines de la ciudad que Yoshitoki Hataya ejerce como Maestro de espada, que él practica desde hace 40 años, así como pulidor (“Togishi”, ver pag. 20). Ha abierto su tienda/taller a nivel de calle, en un edificio de tres plantas, que es como la cueva de Ali-Baba de armas ancestrales donde vienen a encontrarse coleccionistas, Samurai modernos y alumnos de Toyama-Ryu.

En el 3er piso de ese mismo edificio, Yoshitoki Hataya cambia su nivel. E convierte en Hataya Sensei, presidente de la Zen Nihon Toyama-ryu Iaido Renmei velando por su destino desde el año 2000 cuando fue elegido por sus iguales.

 EL ALMA JAPONESA ESTA LIGADA A LA ESPADA

“ En nuestra escuela, no hay Soke porque el estilo Toyama-Ryu no fue creada por una sola persona”, interviene Shig Sando, uno de los antiguos practicantes del grupo. “Según nuestras reglas, nos debemos reunir cada dos años para elegir un nuevo presidente. Pero hemos renovado cada vez a nuestro Sensei. Todos nos reconocemos en él”.

En Machida, el Dojo acoge una treintena de miembros. En total la Nihon Toyama-Ryu Iaido Renmei recoge 330 afiliados de los cuales 130 en Japón y el resto repartidos entre estados Unidos, China, Hong kong, Taiwan y España. La esencia de esta escuela, como la mayor parte de las Koryu japonesas, no es hacer proselitismo, sino preservar fielmente la herencia secular.

“Yo creo profundamente que el alma japonesa esta ligada a la espada”, prosigue Hataya Sensei, “el origen de nuestra cultura se encuentra en el Bujutsu. Es lo que nosotros enseñamos y estamos orgullosos”.

El Toyama-Ryu Iaido esta basado en el “Gunto Soho” el metodo de enseñanza de espada de la Academia Militar Toyama, la escuela de los oficiales del Ejercito Imperial japones cerrada en 1945. Pero de hecho, nosotros transmitimos un arte mejorado desde hace 1000 años.

LOS OFICIALES…FRANCESES EN EL SIGLO XIX

El estilo Toyama-Ryu, toma sus raices al final de la era Edo en 1868 en el crepúsculo del reinado de los clanes Samurai. El Japón estaba entonces, desorganizado y debilitado militarmente. El país y el Emperador sufrían una falta de reconocimiento en el panorama internacional. La creación de un verdadero ejercito, era incuestionable. Para que este tuviera una identidad propia, la uniformidad de un método de combate era obligatorio.

El año 6 de la era Meiji (1873), sobre las ruinas de la vivienda del clan Owari, en el actual barrio de Shinjuku, en Tokio, un Academia militar fue creada en el actual parque Toyama. Los primeros instructores, de 1873 a 1884, fueron oficiales…franceses, comisionados para dar el mismo curriculum a los soldados en materia de estrategia, de técnicas de tiro, y de espada, en especial en combate cuerpo a cuerpo.

Sus métodos, fueron probados durante la guerra contra la China (1894- 1895), donde Japón venció. Pese a la presencia de armas de fuego, las técnicas de espada hicieron furor. Asimismo el aspecto espiritual, abandonado con la era Edo, vuelven a estar de moda. De un simple útil de guerra, la Katana se convierte en el alma del guerrero japonés. Las consignas nacionalistas renacieron. Las técnicas utilizadas en la Academia Militar Toyama fueron entonces juzgadas demasiado occidentalizadas.

 “ADAPTADOS A LA GUERRA MODERNA”

“En 1915, la metodología cambió”, cuenta Hataya Sensei.”Sujetar con una mano, como enseñaron los franceses, fue abandonado. Se regresó a nuestra herencia milenaria: la espada volvió a ser sujetada a dos manos y las técnicas fueron adaptadas de dos Ryu (escuelas): Omori y Eishin. Es en esta época de la era Taisho (1912-1926, del nombre del Emperador) que la Academia acudió a numerosos maestros de diferentes corrientes, como Hakudo Nakayama o Zenia Kunii, con el fin de crear un método de combate único. En 1925, el Teniente Coronel Morinaga, Comandante de la Academia, adopta oficialmente 5 Kata Tachi Waza. Estos integran movimientos del Iaido tradicional que son adaptadas a las necesidades de la guerra moderna”.

Pero el acto de nacimiento oficial del Gunto Soho se situa algunos años más tarde, en 1934, cuando el Ejercito Imperial decidio abandonar el sable de estilo occidental importado por los franceses a favor de la Katana tradicional.

En 1940, nuevas tecnicas de espada militar vieron la luz. Dos Kata fueron adjuntadas en las revisiones de Seiji Mochida y Goro Saimura.

 TERRIBLES COMBATES CUERPO A CUERPO

La entrada en guerra de los americanos provoca una nueva evolución. Los terribles combates cuerpo a cuerpo fueron habituales en islas del Pacifico y en las junglas del Sud-Este Asiático. En 1942, técnicas de ataque corriendo fueron incorporadas al arsenal de la escuela. “Estas continuaron evolucionando hasta 1944, antes del cierre de la Academia en 1945”, sigue diciendo Hataya Sensei.

A partir de 1945, antiguos oficiales del Ejercito Imperial continuaron enseñando el estilo en secreto y en 1952, después del tratado de paz que permitió a Japón de reencontrar una cierta independencia, el Toyama-Ryu renació de sus cenizas.

“Cuatro veteranos del Ejercito jugaron un gran papel”, continua Hataya Sensei “Naobu Uzawa, Yuki Yamaguchi, Kioshi Morinaga y Taizaburo Nakamura. Es a este último que debemos nuestra corriente, la Zen Nihon Toyama-Ryu Iaido Renmei. Él fue quien adjunto un 8º Kata y, sobretodo él nos devolvió a la tradición retomando el principio secular del Iai: nuestro primer paso, después de la guardia, se efectúa con el pie derecho, y no con el pie izquierdo como en la versión militar del Gunto Soho. Es como nosotros lo practicamos actualmente en el Dojo”.

Son las 20 horas. La lección de historia se termina. La hora de clase a sonado. Esta noche una quincena de alumnos asisten. Algunos llegan con su Katana en bandolera, otros utilizaran las que estan colocadas en los muros. El Dojo, de una cuarentena de metros cuadrados, no posee ningún encanto particular y se muestra muy común.

KATA, GEKKEN Y TAMESHIGIRI

Los miembros se encuentran tres veces por semana después de sus jornadas laborales. “Nosotros adoptamos un tema en cada entrenamiento”, indica Shig Sando, “nos podemos centrar tanto en los Kata como en el Tameshigiri (literalmente: test de corte), que es el ejercicio central de nuestra escuela.

Es del todo fundamental para dominar las bases: la sujeción de la espada; la altura de la punta; la altura a la cual la hoja debe levantarse; la dirección que debe de tomar…

Es el caso de este jueves al anochecer. Los blancos de tatami enrollados están apilados en un rincón del Dojo, prestos a ser cortados. Dos horas, durante las cuales estos guardianes de la tradición, jóvenes y menos jóvenes, altos grados o no, van desgranando y probando su habilidad de cortar. Los cortes varían: de arriba a bajo, de bajo arriba, horizontales, únicos o múltiples y seguidos de inmediato por la limpieza del filo y la hoja. Los veteranos aconsejan a los más jóvenes. La atención esta siempre al máximo, ya que puede producirse un rápido accidente con las hojas finamente afiladas de las Katana.

Largas planchas de madera protegen el altar Sintoísta, así como las ventanas y los muros  del Dojo, para evitar toda posible rotura por proyección. El ambiente es a la vez entusiasta y solemne.

“En Toyama-Ryu, precisa Hataya Sensei, se practican tres elementos, el Kata, el Gekken (combate) y el Tameshigiri. Los Samurai utilizaban el Iai (desenvainar y cortar en un solo movimiento) para ganar los combates. Se entrenaban en Tameshigiri para poseer una buena posición del cuerpo y una buena alineación de la espada, sin los cuales es imposible efectuar un buen corte. Por ultimo se servían del Kendo para aprender lo verdadero y lo falso, las fintas. Los tres, hacen uno. Es el origen del Kenjutsu. Son indispensables para una buena maestría del arte de la espada. Si sólo se dedica al Tameshigiri, se parecerá a un fabricante de tatami que se contenta con sólo haber cortado la paja. Seria triste”.

OPCIÓN, TATAMI EN PAJA DE ARROZ

22.30 h los tatami amontonados se han terminado. Los de menos nivel, limpian el Dojo. Mientras tanto los veteranos, toman un té verde. Una vez el luminoso parquet aparece flamante, todos se sientan en Seiza para seguir la próxima lección. Cada uno se emplea entonces en enrollar y atar los fardos de tatami facilitados por un suministrador. “Es un amigo, dice Shig Sando riéndose, nos hace un buen precio. Una vez están preparados, se suben al tejado del inmueble haciendo una cadena humana. Allí se sumergen en agua durante tres días antes de poderlos utilizar”.

Los miembros del estilo Toyama-Ryu de Machida, han elegido el tatami de paja de arroz para ejercitarse en el Tameshigiri. Pero también hacen servir en ocasiones cañas de bambú. Un detalle que puede parecer anodino pero que tiene una extrema importancia como explica Yoshitoki Hataya: Diferentes criterios son esenciales para perfeccionar el arte de cortar y comprender los grados de progresión. Conocer la dureza de los materiales a cortar es primordial. Tomemos por ejemplo el bambú. Hay que aprender los diferentes tipos que existen (Moso, Madake…), asimismo hay que tomar en consideración la época en que se hace. El bambú es muy ligero en primavera, pero en el solsticio de invierno, es muy duro. Cortar 5cm exige una energía diferente. Para que un corte se produzca es necesario que la hoja tenga un mínimo de frotamiento con el objeto. Y eso no sucederá, a menos que integre el conocimiento del elemento situado frente a nosotros. Esto también es valido cuando se quiere cortar la cabeza de un animal, cosa que algunos practican. Nosotros no lo hacemos!!!

El Dojo ya esta ordenado. Pero es en ese momento, cuando un miembro de la escuela comienza a repartir lo que parecen unos ágapes.

Dispuestos en circulo, individualmente degustan pasteles, bombones y bebidas, todo ello con intercambios constantes de impresiones.

“Practicar debe ser un placer”, insiste Hataya Sensei. “Las relaciones amistosas son esenciales tanto entre nosotros, como con las personas que desean descubrir la cultura y la historia japonesa. Nosotros tenemos el deber de mostrar lo que nuestros antepasados construyeron y de transmitirlo a la próxima generación”.

23 horas. Los más veteranos comienzan a marchar. Hataya Sensei permanece; jóvenes practicantes han llegado. Aún todavía suficientemente aguerridos en las técnicas de corte, ellos se dedican al Gekken, un combate a golpes reales. Pero esta vez las autenticas katana son abandonadas. Armados con protecciones y cascos libran sus duelos a golpes de sables protegidos con un forro acolchado. Precisión, rapidez, desplazamientos, Hataya Sensei esta siempre con el sable presto. Una forma de vivir para soñar despierto: “practicar como en la época Edo donde todos los maestros estaban reagrupados y no divididos. Existen multitud de escuelas (Kenjutsu, Battojutsu…) pero todos, de hecho, enseñan lo mismo. Los samurai, no se contentaban con aprender el arte del sable, y ellos aprendían también Jujutsu y las técnicas de Bugei Juhappan con el fin de sobrevivir a no importa que situación. Hablamos entonces de Bujutsu. Cuando el nombre cambio a Budo, posteriormente a la época Edo, el objetivo fue otro. Hoy día, el Bujutsu original, se a convertido en una Via (Do) para construir su personalidad a través del estudio de las artes marciales. Pero nosotros practicamos con la idea, de que siempre hay un adversario delante de nosotros. Es evidente que nuestro objetivo, no es aprender a matar a un enemigo, si no más bien, enseñar la belleza de nuestra tradición”.

Es lo que se esfuerza en hacer a través de la practica de la Naginata (escuela Jiki Shinkage Ryu), de la que es un reconocido experto, y sobretodo, de Yabusame, el tiro con arco a caballo. Hataya Sensei, además de los tesoros que el enseña y expone en su tienda, posee tres caballos. Y, todos los años, organiza uno de los grandes acontecimientos de este arte de los Samurai, el “Machida jidai Matsuri”. Un verdadero Guardián de los Templos.

 

 

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Publicado por en 11/04/2018 en Uncategorized

 

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