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DIARIO DE UN APRENDIZ DE KENSHI

07 Feb

22 de Febrero de 2012. Miércoles.

Mi jornada acaba de terminar. Son las 21’45 hora local en Machida, Tokio.

Podría hacer un análogo de títulos de películas bélicas que tanto me han gustado. Comenzando por “Destino Tokio”, comencé a correr tras mi sueño a las 05’00 de la mañana del martes 21 cuando mi alumno Pedro me fue a recoger para llevarme al aeropuerto del Prat. No entrare en detalles, ni del largo vuelo, primero hasta Londres y luego hasta Tokio,  ni las horas de espera, ni de lo que cansa viajar. Llegué para la hora local, sobre las 09 horas del miércoles. La diferencia horaria es de 8 horas. Ahí estáis a las 13.50 h del miércoles y yo ya estoy a las 21’50 h. Por tanto de forma entendible, me he saltado una noche de descanso.

Mi hotel en Machida (Tokyo)

Mi hotel en Machida (Tokyo)

En el avión no he dormido mucho, más bien poco, y al llegar aquí a sido un no parar. Ya en el control de inmigración se me han quedado boquiabiertos al decirles, que a diferencia del resto, yo si llevaba un articulo “restringido”. Me han hecho pasar a una sala y de allí me han llevado al despacho de aduanas donde me esperaban Sando San y Mukai Sensei que me han ayudado con los trámites para entrar la Kotetsu. De ahí 2 horas (Si, dos horas!!!) de coche hasta Machida desde el aeropuerto de Narita.

Me han llevado a comer, especialidad de la zona, “Nudo”,fideos con sopa, pero Sando San, a elegido una particularidad ¡picante!. Los fideos eran tamaño spaghetti, y vaya pedazo de tazón!!!. Creo que con lo que me han hecho comer esta mañana y ahora para cenar con Hataya Sensei, Mukai Sensei, Kaneuchi Sensei, Sando San y dos miembros más del dojo ya no tengo que demostrar mi valentía!!!.

Luego al hotel, (japonés, japonés, japonés) osease que todo esta en japonés, aunque eso si, limpio, espartano y por supuesto enano.

Touken Hataya Shop la tarde de mi llegada

Touken Hataya Shop la tarde de mi llegada

Luego visita al dojo y al Touken Hataya Shop. Eso si es entrar en otro mundo. De hecho, toda comparativa es absurda. El Maestro me ha recibido de una forma enormemente familiar. En seguida me han servido un té y le he dejado mi Kotetsu para pulir.

Ahora a llegado el momento de un descanso merecido creo yo.

No he podido abstraerme a pasear, por la calles de Machida. Hace frío y por la hora sólo los restaurantes y lugares de comidas están abiertos. Me sentía en “Blade Runner”!.

Para todo, los que estáis ahí dando vuestro apoyo y seguro que preocupados, ahí va este mensaje. Procurare seguir escribiendo, pero no prometo nada.

Mañana a las 10’00 h tengo entreno con Hataya Sensei y probare mi Kotetsu recién pulida.

23 de Febrero de 2012 – Jueves

Mi segundo día en Machida, y ya sé que no voy a dormir en mi hotel. Tengo entrenamiento a las 10’00 h en el dojo donde me esperan Mukai Sensei y otros alumnos.

Me he vestido con mi Hakama y Keikogi. En la calle llueve. Mi anorak The North Face lleva capucha. Al lado del hotel hay una cafetería y una tienda de deporte dividida en tres plantas. Necesito una cincha de codo que me permita practicar sin sufrimiento excesivo de esta epicondilitis que traigo desde Andorra. El dependiente me ayuda y feliz vuelvo para recoger mi mochila. Camino del Dojo encuentro a un alumno le identifico por su katana colgada a su espalda.

Entro en el Touken Hataya y me reciben como el resto de los días, con una sonrisa me indican que suba al dojo.

Mi Té (Cha) en el Hataya Shop

Mi Té (Cha) en el Hataya Shop

Allí conozco a Kaneuchi San y Nakashima Sensei que serán mis acompañantes en mis éntrenos personales. Hace frío en la pequeña estancia del dojo. Enseguida comienzo a observar los gestos, protocolos y acciones que ritualmente se llevan a cabo y que debo aprender rápidamente para participar de ellas como uno más. No quiero ser “sólo” un invitado, y menos un invitado “cómodo”.

Entrada al Toyama-Ryu Honbu Dojo

Entrada al Toyama-Ryu Honbu Dojo

Al poco llega Mukai Sensei que será quien me tutele todos los días de mi estancia, ya que Hataya Sensei esta recuperándose de su lesión en el hombro debida a una caída del caballo en la práctica del Yabusame.

Comenzamos con el típico y prescrito calentamiento propio del estilo. A continuación recogemos las katana que hasta ese momento han reposado sobre los armeros adosados a la pared. Luego los saludos rituales, la comprobación de los mekugi y a continuación Happo Giri, los ocho ejercicios de corte.

Luego Mukai Sensei, me pide cambiar a mi Iai-To para ejecutar kata.

Una a una, me pide los ocho kata del estilo y una a una las ejecuto. Al finalizar la ultima, asiente con la cabeza y me dice, que los kata están bien, que mejor aprender a cortar.

De ese modo comienza mi instrucción en el trabajo de ejecutar los cortes de forma adecuada. Al terminar bajamos al Hayata Shop y allí la ayudante del Maestro Hataya me prepara un té que sin duda reconforta después del entreno

El edificio donde esta el Honbu Dojo y el Touken Hataya Shop

El edificio donde esta el Honbu Dojo y el Touken Hataya Shop

.De ahí, Hataya Sensei, Mukai Sensei, Nakashima Sensei y Kaneuchi San y  me llevan a comer a uno de esos restaurantes donde las mesas dan a una especie de carrusel, donde los platos giran y cada uno escoge aquellos que desea comer.

Estando allí aparece Sumida San, lo que me llena de alegría. Se sienta con nosotros y comemos.

Al poco, se disculpa con Hataya Sensei y los demás y me hace una indicación de marchar.

Vamos al hotel, recojo una muda e iniciamos el camino hacia su domicilio, el cual parece que esta a más de una hora de viaje.

Dos personas que aún conociéndose, no hablan el mismo idioma, y que sin embargo con una mezcla de ingles y japonés nos podíamos entender. Me he reído y disfrutado mucho.

Sumida San en Kadogawa

Sumida San en Kadogawa

Me lleva a Kadogawa, también conocida como pequeña Edo (Ko-Edo) una pequeña ciudad en el macrocosmos del Tokio moderno que se mantiene tal como era con sus casas de tejados negros, sus tiendas y talleres dentro de las antiguas casas, sus templos budistas y Sintoístas, sus estrechas calles, donde en cualquier momento parece que vaya a salir uno de esos Samurai de las películas de Kurosawa.

Kadogawa (Ko Edo)

Kadogawa (Ko Edo)

Paseamos por esa ciudad, aunque debido a la hora, los establecimientos están cerrando y también los templos.072

De nuevo en su moderno y japonés vehiculo, me lleva a su casa, pero en especial al que él denomina su “taberna favorita” típicamente japonesa. Comemos directamente en la barra. Le conocen.

Luego me lleva a su “bar favorito”. La cerveza de la cena hace su efecto.

Por supuesto, somos recibidos muy bien y eso demuestra que Sumida San es un cliente habitual. De entrada un “chupito” y me dicen de que lo deseo. Es evidente que mi falta de experiencia en esta actividades de “beber sin sed”, no puede dejarme mal. Pido un vodka y tanto la camarera Sara-chan, como Sumida San se sorprenden, pero este pide uno también para él. Cuando me ven beberlo de un trago me imitan, pero no saben que el Orujo gallego casero le pega dos vueltas en cuestión de bebérselo de un trago, así es que es una pequeña victoria dentro de todas las cosas que son nuevas para mi.

Varias copas después, sabía que vendría lo inevitable, me veo cantando “La Bamba”, en español. No hay nada como el karaoke para un japonés, así que el reducido público aplaude tan desastrosa interpretación. Luego una en japonés, así que he elegido “Shima Uta”, y en parte pude seguirla junto a Sumida San. Por cierto la letra de los karaoke son en kanji.

De madrugada marchamos a su pequeño apartamento, y allí duermo con un futon directamente sobre el tatami de una habitación.

24 de Febrero de 2012 – Viernes

Nos hemos levantado temprano y una ducha y café americano después, Sumida San me lleva a Machida de nuevo. Allí me deja en el hotel.

Va a ser el único tiempo relativamente libre del que voy a disponer. Así que me sumerjo en las calles cercanas a la estación de Machida.

Entro en algunos centros comerciales y tomo un desayuno en un Starbruks.

Busco y encuentro libros, revistas y DVD, adquiriendo uno para mi colección uno dedicado al Shinto-Ryu Iai Batto-Do.

 

DVD en una tienda de Machida. El primero es el de Hataya Sensei

DVD en una tienda de Machida. El primero es el de Hataya Sensei

Después de comer algo en el hotel ya me esperan para mi entreno personal en el honbu Dojo. Subo ya cambiado, pero no hay nadie. Vuelvo a bajar y ya llega Mukai Sensei. Me indica donde esta la llave del dojo y subimos para abrir la puerta y para poner el aire caliente. Cuando llega Kaneuchi San, subimos a buscar wara al terrado donde se encuentran los cubos cargados de wara en remojo.

Hataya Shop, un reducto de la autenticidad y la antigüedad. Un viaje al pasado.

Hataya Shop, un reducto de la autenticidad y la antigüedad. Un viaje al pasado.

De nuevo una larga sesión de corte con correcciones y más correcciones.

 

25 de Febrero de 2012 – Sábado.

Los que me conocéis, ya sabéis que no suelo exagerar, Sin embargo, hoy sábado a sido, haciendo analogía a los filmes bélicos, “El día más largo” de mi estancia en Japón. Son las 00.12 hora local. He bajado a comprar algo de beber después de una inmejorable ducha caliente. He llegado hace una hora y media al hotel.

El día ha amanecido lluvioso y gélido. Totalmente desangelado. Sin embargo a las 07,30 h ya estaba en el Touken Hataya Shop donde me esperaba el Sensei. Ayer cené en su casa con su familia, un raro honor ya que los japoneses no acostumbran a hacerlo. Por supuesto, en el suelo, lo que mis largas piernas de “gaijin” y los achaques de la edad, me hizo sufrir un largo rato.

Antes de eso tuve entreno personalizado con Mukai Sensei y un par de alumnos.

En fin, que pese al día, Sensei Hataya, un servidor, mas tres alumnas (una de ellas es su nieta, Yukie de sólo 13 años), hemos emprendido un largo viaje hasta la Hípica donde entrenan Yabusame.

Como he dicho un día realmente gélido. Hacia mucho que no pasaba tanto frío. Además llovía constantemente, lo que hacia que la sensación de humedad y frío impidieran  sentir las manos o los pies. Los numerosos alumnos  vestidos con los típicos kimono de Yabusame notaban el frío de una forma impresionante, pero su estoicidad era asombrosa incluso en las mujeres!.

Una de las alumnas de Hataya Sensei

Una de las alumnas de Hataya Sensei

Algunos deberían verlo  y quizás podrían entender el concepto  “disciplina”.

Todos en círculo han realizado el típico hojo undo de Toyama-Ryu, ya que así se llama también el estilo de Yabusame creado por Hataya Sensei dentro de su grupo de élite, el Seizankai.

A continuación Hataya Sensei a mandado formar en línea de mayor a menor grado delante de dos hombres entrados en edad que acababan de llegar. Su indumentaria me ha extrañado en la primera impresión. El primero alto, de largas piernas y espigado. Pantalones vaqueros, una chaqueta, una larga fusta en la mano y sombrero de cowboy. Su mirada era… especial.  Su nombre Sakaki Sensei, uno de los tres más importantes Maestros actuales de Yabusame. El otro, ataviado también como un cowboy moderno, era Yamaya Sensei, uno de los maestros de Wa-Jutsu (equitación) del actual emperador.

Yamaya Sensei

Yamaya Sensei

Hataya Sensei, me a hecho ponerme al lado de los Sensei y me a presentado como su alumno en España. A continuación, Hataya Sensei como uno más en la fila ha dado las voces de mando en cuanto a cortesía y a comenzado la clase. Era magnifico ver los pequeños caballos japoneses ataviados con sillas japonesas de montar del periodo Edo. Los jinetes evolucionaban a las órdenes estrictas y en voz alta que daba Sakakai Sensei con firmeza sosteniendo su vara.146

Las horas no han pasado rápido, al contrario, se han hecho eternas. El vaho producido al respirar daba una sensación mayor de congelación. A media mañana ha dejado de llover. La lastima es que debido a la arena mojada no se podía realizar la calle por la que circular para ejecutar el tiro con arco a caballo.

Hataya Sensei

Hataya Sensei

Al terminar, los caballos eran lavados, cepillados, recompensados con zanahorias y lechuga, además de agua mezclada con polvos para la recuperación de sales minerales después del esfuerzo.

Limpieza de los caballos

Limpieza de los caballos

Al terminar de limpiar y recoger todo, de nuevo formar y saludar.  Tomar unos cafés o té acompañados de pequeñas galletas y luego a comer a un restaurante cercano todos juntos…por supuesto, sentados en el suelo!,

Mi sitio ha sido al lado de Hataya Sensei y enfrente de los dos citados Maestro, Un privilegio de invitado extranjero. Sakaki Sensei a mostrado interés por mi y Hataya Sensei le a dado las oportunas explicaciones. Sienta bien escuchar, aún sin entender exactamente que uno, es miembro de un grupo, y el reconocimiento que ello supone.

Con Hataya Sensei

Con Hataya Sensei

Sakaki Sensei a pedido un botella de sake caliente, de la cual junto a Sumida San y un servidor, le hemos dado buena cuenta. Al parecer es la bebida preferida de Sakaki  Sensei (como no!) y la segunda botella ha ido a impactar de nuevo en los tres estómagos antes referidos, ya que Hataya Sensei y Yamaya Sensei no beben alcohol. ¿no he explicado que esta mal rechazar que te inviten a beber?.

Con ese contenido eufórico a sido mucho más fácil enfrentarse a la comida japonesa, que ya empieza a sentarme bien.

Al terminar de comer, despedida y Sumida San me ha llevado al dojo. De nuevo un largo camino de regreso.

En el momento de llegar al Touken Hataya, un té (cha) caliente y allí me estaba esperando Mukai Sensei. Me advierte que me llevará a su casa a cenar como estaba previsto a las 16’00 h y ¡ya eran las 15’00!, ¿Cómo pueden cenar tan temprano?, aún tenia la comida haciendo la digestión ¡Carajo!.

Yukie Hataya, nieta de Hataya Sensei y su alumna de Yabusame

Yukie Hataya, nieta de Hataya Sensei y su alumna de Yabusame

Me he ausentado un momento para ir al hotel a recoger el equipo, ya que a las 8 teníamos entreno con el grupo ZNTIR de Japón, ¡toma ya!.

Así que a la carrera recorrer los mil metros hasta mi hotel y vuelta. Hataya Sensei habia hecho una pequeña gestión telefónica para comprar un kendogi en Japón y Mukai Sensei se ha prestado a acompañarme. Así es como en unos minutos recabamos en un tienda minimalista (como todo lo japonés, donde dentro del más absoluto desorden imperaba el típico control japonés, en otras palabras, en la tienda Fuji Sport de Barcelona cabrían como cuatro de este pequeño Budo Shop. Después de una espera relativa donde el dueño a hecho muchas preguntas, al fin se sorprende cuando le digo que vengo de España y que mi Maestro es Ryo Hiruma Sensei en Iai-Do, a lo cual enseguida me dice conocerle, lo mismo que a Miquel Morancho. ¡El mundo es un pañuelo!

Al terminar, Mukai Sensei me lleva a su casa, allí nos recibe su esposa y tras las presentaciones oportunas, Mukai Sensei me lleva a la estancia principal de tatami, donde me enseña sus tesoros. Él sabe mi afición por lo Gunto (espadas japonesas del Ejercito y la Marina Imperial japonesa). Con unos blancos guantes me va enseñando de menor a mayor importancia, primero los koshirae y luego sus correspondientes hojas guardadas en sirasaya. Primero un Gunto modelo 98 de un reconocido forjador, para pasar a un nivel superior con una hoja forjada para el templo de Yasukuni. Fue uno de esos que fue llevado a Estados Unidos y devuelto al cabo de muchos años tras la guerra.

En casa de Mukai Sensei antes de la cena, disfrutando de su colección de Gunto

En casa de Mukai Sensei antes de la cena, disfrutando de su colección de Gunto

Luego la joya de la corona, un impecable Gunto que fue forjado para poder ser entregado al mejor oficial de una promoción. Conservado en su caja original con su koshirae militar como nuevo, de una belleza increíble, su hoja inmaculada podría contarnos su historia, sus dueños y como se salvo de salir de Japón o ser destruido tras la guerra gracias a ser considerado un tesoro relacionado con el Emperador. Su tassel de General y su digno y brillante porte no deja inalterable de este que estas líneas escribe.

Después Mukai Sensei ante la insistencia de su esposa me hace pasar al comedor para una magnifica cena, que sin duda a llevado mucho tiempo preparar. Sólo lamento tener un muy bajo nivel de catador de comidas, y tan sólo puedo dar cuenta de un tercio de una comida que bien podría haber alimentado a una compañía entera. Lo mejor;  hacerlo sentado en un silla!!!.

Al finalizar, me despido de la esposa de Mukai Sensei, la cual junto al Maestro, me hace entrega de unos valioso presentes y a continuación nos dirigimos al dojo para el entrenamiento semanal del grupo de Toyama-Ryu del Honbu Dojo de ZNTIR en Tokio.

Practica en el Honbu Dojo con miembros de ZNTIR de Machida

Practica en el Honbu Dojo con miembros de ZNTIR de Machida

Sorpresa la de ver que aquí los entrenamientos  son después de cenar, algo totalmente impensable en mi país.

Allí puedo ver de nuevo a Sumida San, Sando San y el resto de compañeros.

El ritual se repite de nuevo. En la ceremonia, se me coloca en sitio de privilegio, lo cual es todo un honor.

Luego los cortes estipulados en nuestro estilo y pasamos casi directamente a cortar. El primer wara es Kesa Giri de derecha e izquierda. En mi caso, la presión es mayor, todos miran mi evolución, y los primeros cortes demuestran que aún me encuentro en etapa de mejora. Los últimos son mejores, pero muy lejos de aquellos que ejecutan con magnifica maestría la mayoría de los presentes, lo que no les quita que también cometan errores. Es la única forma de ver cuanto queda por aprender y que el ego nos engaña. Un buen baño de humildad.

 

De derecha a izquierda; Mukai Sensei, Sumida San y Sando San

De derecha a izquierda; Mukai Sensei, Sumida San y Sando San

26 de Febrero de 2012 – Domingo

El domingo me levanto temprano, pues he quedado a las 10 h con Miki San que me llevara a visitar Kamakura.

Sinceramente al llegar pensaba que vendría acompañada de sus hijos o de su marido, pero no. Viene sola y además perfectamente ataviada con su kimono tradicional y zoori. Me indica que suba a su coche y me lleva a buscar la autopista. La comunicación es difícil, pero constante.

Dojo Zen

Dojo Zen

Al llegar me lleva un templo Zen que ella normalmente conoce ya que al parecer lo practica.

Miki San en Kamakura

Miki San en Kamakura

La sensación es indescriptible. Me lleva al amplio dojo y se arrodilla. Yo hago lo mismo. Una chica trae un pequeño pastelito y un té verde para mí. Miki san me sirve el te dándole los giros de rigor. Yo lo tomo entre las dos manos y lo sorbo degustándolo.

Ceremonia del Té

Ceremonia del Té

Su sabor, su aroma, el silencio solo roto por los sonidos de la ropa  friccionando entre si.

La falta de ruidos, la paz, la tranquilidad es enorme. Luego Miki San me hace una indicación de salir al jardín. Se arrodilla y abre la puerta de papel “soji”, me indica que pase y luego detrás de mi ella hace lo mismo. Se vuelve a arrodillar y cierra la puerta corredera.

Miki San

Miki San

El jardín Zen, es bellísimo en su simplicidad.

Zen Garden

Zen Garden

Me indica un largo bambú que dirigido a una fuente, hace que el sonido de la gota al caer se transmita a través del tubo resonando en el oído multiplicado por el eco.212

El silencio sólo es roto por los mantras que están recitando en una ceremonia en el templo. ¡Me parece estar en el Japón feudal que tantas veces he imaginado acompañado de una bella mujer!, ¿Qué mas se puede pedir?. Me sentía como Robert Michum en el film de culto por excelencia “The Yakuza”.216

Luego, un constante devenir de templos budistas, a cual de ellos mas recargado o simple en su presentación. Entrando por la puerta Somon y atravesando Sanmon, se llega al Gran Buda (Dai Butsuden) de Kamakura en el templo Kotoku-in. Típica y tópica fotografía que en mis viajes a Japón se me había escapado por no haber estado nunca en Tokio. Luego la magnifica puerta Karamon y se llega al Hall principal o Hojo y también allí es el Hall del “Rey Dragón” (Ryu-den). Un poco más lejos se encuentra el Monasterio Zen, cerrado al público donde conviven los monjes. Una gran visita al templo Kencho-ji.

Dai Butsuden

Dai Butsuden

Otros como el templo de Jomyo-ji o el Hase-dera fueron visitados de forma que pude sentir perfectamente la espiritualidad de Japón.

Con Miki San en Kamakura

Con Miki San en Kamakura

Miki San me acompañó cortes, complaciente y generosa durante una larga jornada. Era oscuro cuando volvimos, y recuerdo estar cansado, pero feliz, contento. Ya sólo me quedaba un día más de mi sueño japonés.

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Fudo Myo-o

Fudo Myo-o

 

 

27 de Febrero de 2012 – Lunes

Me levanto temprano aprovechando al máximo el descanso necesario para el día de hoy. Me encuentro nervioso en mi último día. Me esperan para un Keiko especial en el Honbu Dojo a las 10’00 h.

En el Touken Hataya me encuentro con Mukai Sensei, Sando-San, Nakashima Sensei y Kaneuchi San que me acompañaran en mi ultimo entrenamiento especial.

Inicio del Rokudan Giri

Inicio del Rokudan Giri

266267Este se centra sólo en cortar, una y otra vez, Rokudan Giri. El Maestro Mukai, me hace varias grabaciones con mi maquina de fotos, a fin de que pueda ver los errores y corregirlos. Poco a poco mi brazo derecho, aumenta su dolor debido a la epicondilitis. Pese a llevar una codera especial, mi cara debe reflejar el dolor que me causa cada corte. Mukai Sensei, me indica que mi espada es muy pesada para mi, pero que soy fuerte y puedo. Cada corte se hace eterno y cuando parece que lo consigo en los cinco primero, me falla Suihei.

ZNTIR Honbu Dojo

ZNTIR Honbu Dojo

Por fin una parada para comer. Me preguntan que quiero para comer y se pide la comida. Sentados en el suelo del dojo, me examino a mi mismo sobre lo aprendido en todos estos días en las artes del manejo de palillos y comer rápido.

Al terminar viene a probarme la ropa formal que he adquirido. Mukai Sensei sonriendo, me dice que Hataya Sensei me llama y que me presente en el Touken. Me indica que allí esta Kenji Shimazu Sensei y con gestos, riéndose, me dice que me va a hacer llorar.

Shimazu Sensei

Shimazu Sensei

Así que allí me voy, y Hataya Sensei me dice que me adjunte a Shimazu Sensei cuando termine con él.

Todos los que hemos visto Karate Kid, recordamos la intervención del Maestro Miyagi curando con un masaje a su alumno lo justo para que pueda ganar el torneo. Pues bien, puedo decir que es cierto. Así lo hizo Shimazu Sensei conmigo. La manipulación de la lesión, en la que no llore, pero no lo hice por vergüenza, porque tuve que apretar mucho los dientes. Sin embargo el resultado dio resultado, la tendinitis me dolía menos.

Subí de nuevo al dojo, para preparar mi examen. Así estaba dispuesto y no parecía que fuera a ser de otro modo.

Recibiendo el densho de Hataya Sensei

Recibiendo el densho de Hataya Sensei

Ya no hubo más cortes, a partir de ese momento, fue una larguísima espera, una agonía temporal que me dio para meditar muchísimo, del por que estaba allí, porque me estaba poniendo a prueba, porque debía de hacerlo.

Trajeron dos wara, sólo dos, la prueba (Shinsa) nada más daba dos oportunidades. O conseguía hacerlo con esos dos únicos blancos, o simplemente no seria aprobado.

Para la prueba, llego también Haoki Sensei, pues hacen falta tres Shihan de la escuela para un test de Dan.

Después de esperar un poco, apareció Hataya Sensei y dio comienzo la prueba con él flaqueado por Mukai Sensei y Haoki Sensei.

Nakashima Sensei actuaba de portavoz y dio las órdenes en voz alta. Me pidieron los tres primero kata del estilo. Los desgrané de la mejor forma que supe y pareció satisfacer al jurado. A continuación cambié mi espada y me enfrente al primer blanco.

Todo el conocimiento adquirido en las largas horas de entrenamiento debía condensarse en seis cortes sobre el wara. No se trataba sólo de cortar, sino de cortar bien. En el cuarto corte, gyku kesa, no calcule adecuadamente y el corte fue excesivamente amplio y precipitado. Tan sólo pude efectuar un corte más. Había perdido una oportunidad de hacerlo bien. A partir de ese momento, no recuerdo ser consciente de los cortes en el segundo wara. Se que antes de acometer estuve unos minutos concentrado, sin dejar que ninguna emoción estorbara mis actos. Era la última oportunidad, un combate a vida o muerte en mi interior.

Todos los cortes fueron perfectos. Hice el mejor Rokudan Giri de toda mi carrera en Toyama-Ryu.

Un disparo de adrenalina una vez terminada la acción me lleno por completo. Mientras mis padrinos estaban eufóricos, cosa rara en un japonés, yo estaba aún en pleno combate interno. Sando San me abrazó, un gesto inusual, que me sorprendió. No sé la cara que tendría, pero no era consciente aún del hecho ejecutado. Me había abstraído a las emociones y ahora no encontraba cual era la correcta.290

En una pequeña, pero solemne ceremonia, Hataya Sensei me hizo entrega el densho (certificado) como Yudansha (Shodan). Estaba feliz, pero no era consciente. En realidad, el resultado del examen, sólo era el colofón a una semana intensa, de dura prueba personal, toda vez que la consecuencia a un trabajo realizado, pero no de tan sólo unos días, sino de años de practica en las disciplinas marciales que han marcado mi vida.292

 

 

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