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EN MI MEMORIA!!!

07 May

A sólo unos días de la importante llegada de Mitsuo Hataya Sensei a España, he hecho un balance personal de cómo y de que manera mi evolución en el arte de la espada japonesa me ha hecho llegar hasta este importantísimo evento que organizo.

Siempre desde mi niñez, había tenido muchísimo interés en el arte de la espada en general. Mi abuelo, con gran cariño,  me confeccionaba unas magnificas espadas y escudos de madera que eran la envidia de mis amigos. Con ellas emulaba a los héroes de la ficción, fueran Vikingos, Caballeros de la Edad Media o  Mosqueteros.

Mis recuerdos me llevan a  rememorar las imágenes donde pude ver por vez primera en imágenes en blanco y negro,  una escuela tradicional de Kendo

Los alumnos en compactas filas practicaban a ritmo de un tambor. El entrechoque de armas de bambú imprimía una extraña sensación acompasada por gritos de combate saliendo de sus mascaras enrejadas. Luego sin una orden, solo dos golpes de tambor,  las hileras de combatientes vestidos con sus armaduras, se separaron y tomaron asiento sobre sus rodillas. En el centro un pasadizo cuyo suelo estaba cubierto de madera.

Al fondo, la figura del maestro, un hombre maduro que parecía observar sin mirar. Su figura estilizada envuelta en su Keikogi y Hakama oscuros, permanecía quieta de rodillas. Frente a él un elegante sable curvado. El silencio invadía la atmósfera del lugar como si de golpe el tiempo retrocediera  al pasado.

La elegante figura se inclinó y saludó con respeto, recogió el sable y lo colocó en su cintura. Una fase de calma y de golpe, un relampagueo al salir la hoja de la vaína hendiendo el aire. Los movimientos dotados de ritmo y sincronización inigualable siguieron  sin parar, cortando de nuevo hacia abajo. Un largo movimiento del brazo, para sacudir la imaginaria sangre de la hoja y el sable retornó a su funda con un movimiento lento y continuado.  

Esta secuencia pertenecía al film “Yakuza” (ver un post anterior) y fue la primera vez que mis ojos veían ejecutar un kata de Iai-Do. No sé en que año fue, pero me impresiono mucho ver los movimientos realizados por el actor japonés Ken Takakaura en su papel de Ken Tanaka,  un Ronin sin amo, un “lobo solitario” en el Japón de los años 70, un hombre encerrado en un doloroso pasado, vestigio de otra época y otro mundo.

            También de mi infancia, recuerdo todos mis juegos, las enormes batallas que organizaba con mis soldados en miniatura de la marca MONTAPLEX. Entre ellos, el ejercito japonés, en riguroso y chillón color “amarillo” ocupaba un lugar predilecto en mis batallas. Evidentemente siempre los hacia actuar como los “malos” que  utilizaban pérfidos métodos aunque al final siempre perdían tal y como ocurría en los filmes de la época.

Ejercito japonés de MONTAPLEX

Entre esos soldados de color amarillo destacaba el oficial que portaba, por supuesto una espada…

¡ Que poco podía pensar entonces en cuanto me iba a interesar por ella!.

Sobre de MONTAPLEX dedicado al ejercito imperial japonés

 

En mi pubertad, esperaba con impaciencia el día y la hora en que podía sentarme delante del televisor para en imágenes en blanco y negro ver documentales como “El Mundo en Guerra, dedicados a la Segunda Guerra Mundial que me atraía enormemente, ya que por entonces hacía muy poco tiempo aún de su finalización.

Fue a mediados de diciembre del año 1983, cuando tome por vez primera la espada. Lo hice de la mano de Ryo Hiruma Sensei en el famoso Club Sant Jordi. Por motivos de mi incorporación a filas para cumplir con mi servicio militar, tuve que dejar su práctica al año siguiente. Estuve años, entrenando lo aprendido, y con los textos que lentamente me fui traduciendo del francés de una fotocopias de un libro que me pasaron en los meses que practiqué.

Hasta el año 1990, no retome la espada en el segundo curso de la escuela Tatsumi-Ryu que se celebraba en Barcelona impartido por Miquel Morancho.

Hoy, cerrando el circulo escribo estas líneas, con la esperanza de que todo el trabajo realizado y que tenia como objetivo, este seminario vea en él sus frutos.

Para aquellos que me estáis apoyando y confiando en mi, desde estas breves líneas. GRACIAS.

Un último apunte para el recuerdo y la nostalgia, lo aporto en forma de fotografías realizadas el día 1 de enero de 1984 en Vallter 2000. Fueron mis primeras fotos ataviado para la practica…¡ a pasado tanto tiempo!.

                                    Sergio Hernández Beltrán

                                    Presidente Asociación Toyama-Ryu España

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