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RYUKYU KOBUDO: LA HERENCIA DE OKINAWA

14 Ene

                            Articulo publicado en la revista El Budoka nº 264

 

 

RYUKYU KOBUDO: LA HERENCIA DE OKINAWA

 

 

 

En el año 1986, siendo por entonces  un  2º Dan en Karate, tuve la oportunidad de poder conocer por primera vez el Kobudo de Okinawa.

Como todo practicante de artes marciales, siempre me había sentido atraído por la utilización y uso de las diferentes armas practicadas y que de forma tan sorprendente manejaban nuestros héroes de la gran pantalla.

El primer curso al que asistí, fue un curso dedicado al Sai, y el Maestro fue Ryoichi Onaga 6º Dan de Okinawa Goju-Ryu y discípulo de Eiichi Miyazato. Gracias a su amistad con mi Maestro Yoshiho Hirota, se desplazó expresamente desde Murcia, donde imparte clases en su Dojo, el Jundokan.

Ryoichi Onaga 

Ryoichi Onaga

 

 

 

Recuerdo especialmente, el cansancio y dolor de muñecas que nos originó dicho curso a los allí presentes, en su mayoría cintos negros. Sin embargo una gran satisfacción nos invadió, de poder aprender “un arma” del Kobudo Okinawense.

Como muchos practicantes de mi generación, conocía el Kobudo por los escasos artículos y algún esbozo de libro, publicados por aquel entonces en las revistas especializadas, sobre todo de origen francés.

Por mi cuenta seguí practicando lo aprendido, manteniendo con apuntes las técnicas que entonces me parecieron un tesoro.

No sería hasta el verano de 1990, cuando realmente conocí un poco más a fondo la práctica de este arte. Sería de la mano del Maestro Toshio Tamano en la actualidad 8º Dan Okinawa Goju-Ryu Shoreikan, discípulo directo de Seikichi Toguchi.

A partir de ese año fue mi inicio en “el Camino del antiguo arte marcial”

 

 

Las artes del Karate y Kobudo eran practicadas y propagadas en secreto.  Karate-Do (camino de la mano vacía) se refiere a los métodos de autodefensa sin armas. Ryukyu Kobudo (Ko- antiguo, Bu-marcial, y Do-camino) es el arte de las armas, fue desarrollado por los okinawenses, utilizando instrumentos de la vida diaria fácilmente disponibles, por ejemplo el palo de bambú, que fue usado para llevar cubos o como un bastón, y a partir del cual  fue desarrollado el arte del Bo-jutsu (arte del Bo  o técnica). Otros objetos normales usados como armas incluyen el Eku (remo) que fue usado por los pescadores para remar en sus botes, el Tonfa usado para moler el arroz y el trigo, el Nunchaku se utilizaba para desgranar y el Kama (hoz) para cortar las cañas o cosechar el cultivo.

                Hay algunas armas específicas pensadas y creadas como tales, que en ocasiones pueden ser fácilmente ocultables en los periodos del dominio exterior.  Estas armas incluyen el Sai, el Suruchin, que es una larga cuerda que se trenzaba con  crin de caballo y con una roca o piedra atada al final de cada extremo; el Nunte  (Sai con una guardia al revés); el Kusari, una cadena con un peso al final, que luego fue desarrollado por los japoneses usando el concepto de lucha del Suruchin.

 

 

En mi Dojo, el Ryubukan, enseño  las armas tradicionales okinawenses, principalmente las denominadas artes mayores; El Bo (en okinawense denominado Kon); el Tonfa; el Nunchaku; el Sai y el Kama, complementándolas con alguna otra como el Tambo. En la actualidad mi grupo crece, despacio pero con una buena base. Desafortunadamente el Kobudo no atrae demasiado a los practicantes, y son pocos los realmente serios que continúan trabajando y aprendiendo este bello arte.

Para mi el Karate-Do y el Kobudo, son como dos ruedas del mismo carro, complementarios en su práctica y su concepto.

Dentro del Dojo, pueden verse armeros sosteniendo diferentes armas, para la práctica habitual que realizo un día por semana. Son armas estándar, adquiridas con el tiempo en diferentes  distribuidores de materiales para las artes marciales.

La finalidad es que el alumno interesado en conocer y practicar este arte, pueda hacerlo en un principio utilizando las que el Dojo pone a su disposición, sin necesidad de un desembolso previo por su parte.

Sin embargo, pienso que es necesario que con el tiempo, el practicante vaya adquiriendo sus propias armas, adaptadas a su morfología y personalidad.

El Kobudo en un principio era y aún lo es, entrenado preferentemente en forma de katas.  Sus practicantes, basan las aplicaciones (Bunkai kata), en las técnicas tal y como aparecen en el kata. Esto reduce enormemente, la efectividad  real de este arte. Es frecuente  ver a practicantes,  incluso a llamados “expertos”, coger las armas y ejecutar movimientos de giros, cambios, incluso lanzamientos, más parecidos a un espectáculo circense que a un verdadero arte marcial.  Luego, cuando se les pide alguna aplicación real con ese arma, suelen realizar sencillas fórmulas, sin contacto ni sentido de distancia, timing, potencia, etc.  siendo común ver incluso, como al hacer contacto con algún objeto, o por descuido con el suelo u otra arma, salen despedidas de las manos de su portador que ha perdido todo control sobre ellas.

                El Kobudo ha sido incorrectamente enseñado a veces porque los practicantes no se ejercitan en impactar contra objetos como sacos pesados, makiwaras, otros objetos y armas. Los estudiantes tienen que aprender a tratar con los rebotes y los movimientos incontrolados en impredecibles direcciones. Debido a una carencia de este tipo de entrenamiento, muchos estudiosos de las armas resultarían probablemente dañados ellos mismos o perderían el control de sus armas en una confrontación real. Es común ver en dojos y hasta en torneos  a alumnos y competidores perdiendo el control y lanzando las armas mientras ejecutan un simple kata.

 

 El entrenamiento y la enseñanza adecuada de Kobudo comienza con la selección de las armas cuyo tamaño, peso y espesor sean apropiadas para las características físicas del usuario.

 

Kun

Kun

Por ejemplo, tradicionalmente un Bo de Okinawa debería tener aproximadamente 6 pulgadas sobre la altura del usuario y debería ser de diámetro y peso adecuado para permitir velocidad, poder y control. Hay que observar que el “Kun” de siete pies  es enseñado en las artes marciales chinas y por tanto el uso de un Bo más largo no es incorrecto, más bien, el factor importante es la habilidad para controlar su arma. Los practicantes de hoy día utilizan  un bastón cuyo centro tiene 3 cm. siendo más ancho que sus extremidades (Kontei) que suelen tener 2´5 cm. La madera que se utiliza para su construcción, debe de ser dura y flexible a la vez, así como ligera, puede utilizarse madera de roble, de níspero, así como “Kuba” una especie de palmera o también Bambú., todos árboles sólidos, muy flexibles y originarios de la zona subtropical de Okinawa. Las armas tienen que ser modificadas. Por ejemplo al comprar un Bo nuevo para permitir que pueda deslizarse bien por la mano sin “engancharse”, debe  quitársele el barniz de origen lijándolo de forma que quede pulido, corregir cualquier imperfección y luego se le puede poner como protección y para que no nos queme al utilizarlo una o varias capas de aceite natural.

 

                El espacio de mano adecuado entre las cuerdas en el nunchaku debería estar determinado por parte del usuario. El modo tradicionalmente aceptado es colocar tres de sus dedos (índice, corazón y anular) entre las dos estacas y atarlos a una cuerda igual a esa longitud. Sabiendo que el nunchaku es un arma que puede volar irregularmente, despues de impactar, se debería determinar realmente la longitud de la cuerda por la habilidad para controlar esta arma. Asimismo la cuerda (Himo) que suele venir en Nunchaku

Yoshiho Hirota Sensei

Yoshiho Hirota Sensei

que venden en tiendas no suele ser muy resistente, por lo que es mejor sustituirla por cuerdas del tipo de escalada, seda o nilón y hacerla pasar varias veces (de tres a cuatro) a través de los agujeros. Esta parte del arma debe ser revisada cada vez que se utiliza . La longitud de los palos (kon) debe ser igual a la del antebrazo del practicante (medido desde la mitad de la palma de la mano hasta el codo).  La sección del Nunchaku de Okinawa es octogonal, y su diámetro en la base (Kontei) es entre 2,5 y 3 cm., siendo en su parte superior (Konto) de 2 cm. En esta parte se hallan los agujeros y ranuras por donde pasará la cuerda que une lo palos.

Esta parte es la  más débil, pudiéndose romper sobre todo a la hora de hacer alguna presa o estrangulación con el arma.

El Tonfa, fabricado en una madera dura (haya), esta compuesta de un largo palo normalmente cilíndrico con un mango también cilíndrico que se proyectaba en ángulo recto. Con el que  se efectúan las paradas, debe ser lo suficiente largo de modo que el punto del codo esté protegido por el final del arma. Asimismo el barniz debe también ser retirado de su empuñadura para facilitar el manejo.

Shihan Toshihiro Oshiro

Shihan Toshihiro Oshiro

La habilidad para armonizar con el arma es también muy importante, debe romperse con la práctica común y aceptada de comprar un arma en una tienda de artes marciales y usarla tal y como está para la práctica en el Dojo. Esto significa en primer lugar, que de determinarse el tamaño adecuado, peso y espesor del arma basadas en las propias características físicas como previamente he dicho.

 

Después tiene que continuar modificándose el arma y a través de muchas horas de manipulación y trabajo con ella, se transformará en una extensión del miembro y una parte de nuestro corazón y nuestra alma. A través de horas de modificación,  le daremos espíritu al arma y de esta manera nos uniremos con ella.

Utilizando el Sai como otro ejemplo, su longitud varía, siendo la más popular entre 15-20 pulgadas. En todo caso su hoja debe sobrepasar uno o dos dedos el codo al quedar recogido en el antebrazo. Su peso ronda entre una y tres libras. En la actualidad el Sai que se utiliza en los Dojos es más ligero y está por lo general cromado. De no ser así esto último, debe evitarse su oxidación con una ligera capa de aceite que se retirará al manejar el arma y se pondrá de nuevo al guardarla. La empuñadura se halla envuelta en una cuerda o una venda para mejorar el agarre. En caso de adquirir uno nuevo,  debe retirarse el envoltorio del mango y guardas, ya sea cuero o tela, cubrirlo de nuevo con los envoltorios para situarlos donde estén correctos para nosotros o sustituirlos por unos a nuestro gusto. Asimismo para nuestra seguridad no se deben afilar las puntas de las guardas ni de la hoja, evitando posibles accidentes.

 Como última arma de las cinco básicas y la más peligrosa para el practicante nos encontramos el Kama. Particularmente no recomiendo su práctica más que a practicantes con nivel avanzado, y aún así tomando las debidas precauciones.

En primer lugar debe entrenarse con imitaciones de madera de peso y medidas similares. Al adquirir un Kama debe diferenciarse entre los preparados para exhibiciones, para la práctica o incluso para su uso doméstico. Los preparados para la práctica, suelen ya tener un peso considerable y su mango de unos 30 cm., suele ser de una madera dura (haya) con el fin de poder recibir impactos . Como norma básica este no será nunca menor al antebrazo de su usuario. También la hoja tiene un considerable grosor en su lomo, que le permitirá enganchar o ser golpeada sin romperse con facilidad. Las hojas y mangos de los otros tipos suelen ser muy ligeros para su manejo, pero no están preparados para el combate.

La hoja de acero debe guardarse con una ligera capa de aceite vegetal y el filo preservarse constantemente. Para su utilización, es aconsejable adherirle un pedazo de cinta aislante al filo para evitar cortes durante el entreno.

 

Deberíamos trabajar todas las armas de esta manera, cuidar siempre y tratar las armas con respeto. Respetemos las armas de los otros y los demás respetarán las nuestras en contrapartida.

 

Ya que las armas tendrían que estar modificadas y moldeadas para adaptarse a  las características físicas del usuario,  los practicantes de Okinawa Kobudo deberían poseer sus propias armas y no confiarse en pedir prestadas las armas a otros. En mi Dojo, el RYUBUKAN , yo animo a mis estudiantes a poseer dos conjuntos propios de armas, pues debido a los golpes, se astillan, y se abollan las armas, mientras se realizan ejercicios de kumite con compañeros. Mientras más ásperas y estropeadas sean las armas para kumite mejor. Un segundo conjunto de armas más sofisticadas y perfectas  pueden ser utilizadas para el entreno de kata.

 

El arma tiene que ser como una parte del alma y sentir como si fuera una extensión del miembro. Para lograr todos los aspectos de entrenamiento de Kobudo tienen que ser practicados constantemente. Tengo la esperanza que al escribir este artículo, el lector ganará una mayor comprensión de la selección y utilización adecuada de las armas, y que esto se refleje en la práctica y propagación futura del bello arte del Okinawa Kobudo.

 

                                    autor: Sergio Hernández Beltrán

 
 

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