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El incidente Ni Ni Roku

08 Ene

En mi continua búsqueda sobre la escuela Toyama-Ryu y todo aquello relacionado con ella, me encontré un día realizando una traducción  personal sobre un artículo aparecido el 25 de marzo de 1988 en la revista mensual Nippon Budo y escrito por el fallecido Maestro Taizaburo Nakamura (Toyama-Ryu Batto Jutsu / Nakamura-Ryu Batto-Do) cuyo titulo es” Reflexiones sobre el Iai-Do” pude conocer una nueva historia.  Una de esas que yo llamo “una historia de espadas”.

 

En dicho artículo el Maestro Nakamura, hacía una crítica del moderno Iai-Do y sus técnicas. En una de ellas dice; “Hay técnicas en que la palma de la mano izquierda se coloca sobre y a lo largo del contrafilo de la hoja.  Esto es ineficaz y es una pérdida de tiempo”.

Esta técnica a la que hace referencia y para aquellos que practicamos Iai-Do, se encuentra en el kata Soetetsuki (ZNKR – Seitei Iai).

Saburo AizawaUna nota a pie de pagina sobre dicha aseveración dice; “Y peligroso.  Un caso ilustrativo es el del Teniente Coronel Saburo Aizawa que se cortó los dedos que se emplean para realizar este tipo de técnica.  Aizawa fue profesor de Kenjutsu en la antigua Academia del Ejército, la celebre Toyama Gakko, siendo además experto en Kendo y esgrima con bayoneta. En 1935, utilizando su sable de servicio modelo occidental (1), asesinó al Jefe de la Oficina de Asuntos Militares, el General Tetsuzan Nagata (esta acción precedió a la Rebelión del 26 de febrero de 1936). Al no llegar a matar al general con tres cortes, Aizawa puso la palma de su  mano izquierda en el contrafilo de su espada en el punto medio, y del mismo modo que en la esgrima de fusil con bayoneta adoptando una posición “lateral derecha”, empujó firmemente con la mano derecha, atravesado al general completamente de atrás adelan

Saburo Aizawa

te. Esta técnica es muy similar a la quinta forma de la  Federación Japonesa de Iaido llamada “Kissaki Kaeshi” y a la de Muso Jikiden Eishin Ryu de nombre “Iwanami“.  Más tarde declaró: “Como instructor de la Academia de esgrima Toyama, me siento decepcionado y avergonzado de no haber podido cortar al General en dos con un solo golpe.”

 Historia

 El Incidente Ni Ni Roku, ocurrido en febrero de 1936, sirvió de base para el cuento “Patriotismo” del famoso escritor Yukio Mishima. En su obra, el Teniente Takeyama simpatiza con los oficiales que se rebelan, pero éstos le dejan fuera de la conspiración en atención a que se acaba de casar. Recibe órdenes de atacar a los rebeldes. Para salir del dilema moral en que se encuentra, no se le ocurra mejor cosa que hacerse el harakiri, en compañía de su mujer, que se suicida. Mishima hizo un cortometraje del cuento en el cual interpretó el papel de Takeyama, incluyendo su elaborado harakiri, que en el cuento aparece perfectamente descrito.

Durante los años 30 el gobierno de Japón fue cayendo progresivamente en manos de los militares. Pero los militares no estaban unidos. Había dos facciones principales: la del Control (Tosei-ha) y la de la Vía Imperial (Kodo-ha). La Tosei-ha quería modernizar el armamento, sobre todo los tanques y aviones, y la estructura militar, de manera que el Ejército aumentase su potencia de fuego sin necesidad de aumentar su personal. Asimismo buscaban preparar al país para el tipo de movilización económica, social y política que requiere la guerra total moderna. Pensaban que Japón debía dirigir su expansión hacia el sur y atacar a los poderes coloniales europeos. Creían que el expansionismo era la solución para los problemas económicos del país. La Kodo-ha ponía el énfasis en las virtudes marciales tradicionales y buscaba la unidad de todo el país en torno al pilar espiritual que representaba el emperador. Para ellos, el imperialismo japonés debía dirigirse hacia el norte, contra la Unión Soviética, aunque no hacían de la guerra un objetivo tan importante como la Tosei-ha. Había más jóvenes oficiales en esta facción. Al final, la alternativa era si Japón sería gobernada por fascistas imperialistas y militaristas o por más fascistas todavía imperialistas y militaristas.

Tetsuzan Nagata
En diciembre de 1933 el General Nagata Tetsuzan, líder de la Tosei-ha, se convirtió en jefe de la Oficina de Asuntos Militares, que era casi como convertirse en el nuevo Shogun.

Tetsuzan Nagata nació en la ciudad de Suwa en la prefectura de Nagano.

Se graduó en la Academia Imperial Japonesa del ejército en octubre de 1904, y en la Universidad para el personal del ejército en noviembre de 1911.

Sirvió como agregado militar en varias embajadas japonesas en Europa, incluyendo Dinamarca, Suecia, Suiza, y Alemania antes y durante de Primera Guerra Mundial. A la vuelta de Nagata a Japón en febrero de 1923, le asignaron al Estado Mayor del Ejercito Imperial Japonés, donde sirvió como administrador de varios departamentos. Promovido a Coronel en marzo de 1927, recibió el mando del 3er Regimiento de Infantería IJA  y fue promovido a General Mayor y mandar 1ª División de IJA en 1932.

Nagata era considerado un miembro principal de la facción política moderada Toseiha dentro del estamento militar, liderado por Kazushige Ugaki, y también fue reconocido como experto conocedor de Alemania.

En su cargo de Jefe de la Oficina de Asuntos Militares, Nagata era el responsable de planear la estrategia para la movilización de Japón, con el fin de poner a los militares y a la economía civil en estado de guerra total en caso de emergencia nacional.

Nagata, que sabía que los jóvenes oficiales de la Kodo-ha, andaban revueltos, les dejó hacer, al tiempo que les vigilaba estrechamente, para poder aplastarles mejor luego. Nunca llegaría a saber si era la estrategia adecuada.

Sus ideas le ganaron una violenta animosidad de la facción radical dentro del ejército conocida como Kodo-ha. Lo que le valió ser asesinado el 12 de agosto de 1935 (el que se conoció como incidente de Aizawa), por el Teniente Coronel Saburo Aizawa con una espada. Nagata previamente fue promovido a Teniente General, eso enfureció a su asesino y fue el detonante para que atentara contra él.

Después de ser juzgado en secreto, un pelotón de fusilamiento lo ejecutó

La facción Tosei-ha siguió ocupando posiciones importantes y, sobre todo, contaba con el apoyo del Emperador Hirohito. Antes de que las cosas pasasen a mayores, se decidió trasladar la Primera División, que era un nido de subversivos de la Kodo-ha, a Manchuria. Los jóvenes oficiales decidieron que darían un golpe en la última semana de febrero de 1936, justo antes de partir para Manchuria. En su inocencia, fueron recabando apoyos previos en las instancias que estaban más interesadas en machacarlos, como el Ministro de la Guerra, el General Kawashima, el General Yamashita y hasta la propia policía militar.

Los ingenuos conspiradores planearon atentar contra la vida de una serie de políticos y altos mandos militares. Tras los asesinatos forzarían la designación de uno de sus héroes, el General Mazaki como Primer Ministro.

El golpe se inició la madrugada del 25 al 26 de febrero. A las diez de la mañana, los sublevados controlaban una parte importante de Tokio y entregaron al Ministro de la Guerra un manifiesto en el que pedían, entre otras cosas, que se le restaurasen al Emperador todos sus poderes. Parecía que habían ganado y sin embargo era el principio del fin.

Lo que menos se podían esperar los sublevados es que su venerado Emperador les diese la espalda. Y eso es exactamente lo que hizo Hirohito. Hirohito no deseaba oír hablar de reformas que alterasen el status quo ni de jóvenes oficiales amotinados que impusiesen sus puntos de vista. El 27 Hirohito autorizó a la facción Tosei-ha a que trajese a la capital a dos divisiones para aplastar a los rebeldes. La Armada, por su parte, envió unidades a la Bahía de Tokio, no se sabe bien si para apoyar el aplastamiento de la rebelión o para impedir que la Tosei-ha aprovechase la circunstancia para dar su propio golpe. Posiblemente las enviase con ambos fines in mente.

El 28 de febrero se comunicó a los oficiales rebeldes que el Emperador no estaba con ellos y que depusiesen las armas o serían aniquilados. Con lógica muy japonesa, los oficiales pidieron que el Emperador les ordenase que se suicidasen, ya que de esa manera mostrarían con sus muertes su obediencia al Emperador hasta las últimas consecuencias. Cruelmente, el Emperador no les autorizó a que se hicieran el harakiri. El 29 de febrero todo había terminado. Trece oficiales y cuatro civiles fueron juzgados en secreto y a toda velocidad ejecutados. Los jóvenes oficiales menos comprometidos en la insurrección fueron dispersados por las provincias y el continente.

La facción Tosei-ha a partir de ese momento se hizo con el poder y puso ya decididamente a Japón en el curso que le llevaría a la II Guerra Mundial. El precio que tuvo que pagar fue muy pequeño: tres muertos y un herido. Precio ínfimo, sobre todo para los supervivientes.

 

 

(1) Kyu Gunto

Kyu Gunto

Kyu Gunto

 

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