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La Autentica Transmisión Marcial

18 Sep

Articulo publicado en la revista El Budoka nº 349

OKUDEN KARATE

 

CRONICAS DE LA “DESINFORMACIÓN” MARCIAL.

 

“Sólo el misterio nos hace vivir, sólo el misterio” .- Luis Cernuda.

 

El misterio empieza atrayéndonos por el sonido mismo de la palabra, que ya parece contener una oscuridad invitadora y también el hermetismo de una puerta cerrada que no sabremos como abrir.

Originariamente, en su etimología griega, misterio alude no a lo que no se conoce, sino a aquello que debería mantenerse oculto: según la gran Enciclopedia Espasa, que contiene muchos misterios y hasta laberintos y mundos en sus más de cien volúmenes, myein, en griego significa “cerrar la boca”, que era lo que hacían los iniciados en los cultos secretos, en los rituales órficos o dionisiacos que debían mantenerse rigurosamente escondidos para los extraños.

El deseo de saber, y también el miedo a saber, pueden explicar la atracción que el misterio ejerce sobre nosotros. Nos hace leer y nos hace vivir.

 

La Autentica Transmisión Marcial.

 

Cuando era más joven, siempre me preguntaba ¿porque los maestros no enseñan todo lo que saben?, ¿por qué Maestros de la antigüedad han desaparecido sin “transmitir” su legado a nadie?. Suponía además que había mucha gente dispuesta aprender, a adquirir conocimiento… pero el tiempo pasa y la experiencia de la vida me hacen ver las cosas de forma diferente.

Con sinceridad, si ustedes fueran especialistas en ello ¿darían conocimientos del manejo de armas a niños en esa edad difícil que es la pubertad?. ¿Enseñarían “técnicas de destrucción” a adolescentes?. ¿Darían esos conocimientos a personas irresponsables?. ¿Por cuánto “venderían” esos conocimientos? ¿30 € ó 40 € al mes?.

Seamos serios, además, ¿es ese el conocimiento el que la gente va a buscar actualmente a un Dojo?.

A mucha gente le gustaría tener un arma de fuego, tocarla, manipularla, dispararla…. ¿pero todo ello con la intención para la que esta creada?.

Se “venden” y se “adquieren” programas, técnicas, formas, grados, preparación física y a ello le llamamos “artes marciales” pero… ¿realmente lo son?.

Todo conocimiento requiere esfuerzo, constancia y sacrificio. Muy pocos son los que realmente están dispuestos. Para tener el derecho de ser instruido, este debe “conquistarse”. La selección, es dura, y los procesos son verdaderas trampas para eliminar a los no dotados.

Uno de los últimos Maestros de “Karate Marcial” fue Hohan Soken, fundador del estilo Matsumura Seito Shorin-Ryu. En una traducción libre que realicé sobre una entrevista (*) hecha en 1978, cuatro años antes de su fallecimiento decía lo siguiente:

Observe que había dos clases de estudiantes – uno es un estudiante dedicado y motivado que desea aprender artes marciales de Okinawa. El otro es un individuo que desea solamente decir que esta aprendiendo Karate. Hay más de este último tipo. Es de este último tipo del que puede verse por todas partes. Dicen que “saben” Karate o que “utilizan” sus practicas de Karate – éstos son individuos sin valor”

Son este último tipo de estudiantes de artes marciales modernas quienes hacen mas “ruido”, por la necesidad de destacar, sobresalir y alimentar su ego. También son a los que fácilmente se puede acceder, y son los buscados por aquellos que desean lo mismo, “decir que hacen Karate”.

Hohan Soken, un hombre fuera de su tiempo heredero de una antigua tradición marcial, se vio atrapado por la “modernización” de las artes marciales de Okinawa, y aún negándose del todo al cambio, no le quedo más remedio que modificar en parte sus enseñanzas:

Alrededor 1956 cambié el nombre de mis enseñanzas a Matsumura Ortodoxo Shorin-ryu karate-do. En aquel entonces enseñé a la forma antigua, yo no entendía los nuevos métodos de enseñanza. Estos me parecían más suaves y más comerciales. Debido a esto, no me uní a las nuevas organizaciones que se formaban por aquel entonces. Mi antigua forma de karate no fue aceptada fácilmente por muchos. Pensaban que era demasiado anticuada y demasiado ruda — pienso que justamente era excesivamente dura o mis métodos de entrenamiento eran quizá demasiado severos. Lo que pasa, es que era la manera en que aprendí y por tanto la manera en que enseñé. Fue posteriormente, cuando los americanos vinieron a aprender, que cambié mis formas de enseñanza.

Pero, es aquí donde de una forma deliberada, aplica la autentica estrategia marcial que aún desconcierta a muchos seguidores de sus enseñanzas; la desinformación. Fue un verdadero Maestro generando una cortina de humo y creando la controversia necesaria, que hace tangible lo invisible y oculto lo evidente.

La expansión del Karate al hemisferio occidental comenzó en 1948. En aquella época la fuerza aérea de los E.E.U.U. arregló una serie de demostraciones de artes marciales en sus instalaciones de ultramar las bases de Tachikawa, Kisarazu, Tokorozawa y Yokosuka.

Isao Obata y Masatoshi Nakayama condujeron las exhibiciones de Karate. Las demostraciones realizadas atrajeron el interés de muchos clubes de la aviación militar y pronto el Karate y el Judo se introdujeron como practica en sus bases. En 1951, el Strategic Air Command (SAC) bajo el mando del General Curtis P. LeMay encargo a Mel Bruno, un renombrado judoka, organizar y dirigir un programa de entrenamiento físico en artes marciales para el personal del SAC. Este programa fue un éxito y hacia 1953 la fuerza aérea decidió ampliar el concepto y patrocinar un viaje de seis meses por varias instalaciones seleccionadas en los E.E.U.U.

Pero…¿realmente los Maestros japoneses de la post-guerra mundial transmitieron, en la primera etapa del Karate abierto a los occidentales todos sus conocimientos?.

Justamente el pueblo japonés, heredero de tradiciones marciales que “ocultan” sus conocimientos mortales del Bu-Jutsu, ¿entregaron sin más su saber después de su humillante derrota a sus “vencedores”?.

¿Y los habitantes de Okinawa cuyas cicatrices y perdidas eran recientes?

En su isla se llevo a cabo una de las más sangrientas batallas del último conflicto mundial, ¿enseñaron sin más a sus “orgullosos” vencedores sus secretos de la lucha sin armas?

Conocer la historia quizás pueda ayudar a entender que realmente estamos practicando y si es la forma o el modo correcto de hacerlo. Plantearnos la duda puede mejorar nuestra practica.

Las autenticas artes disciplinarias tienen un código de conducta y aprendizaje. Cada “familia” marcial tiene incluso su propio “idioma”. Esta claro, que el sólo hecho de pagar una matricula y una mensualidad en un club “deportivo” no es suficiente para abrir la puerta de una antigua escuela o Koryu. Hace falta mucho más, aunque el haber pasado previamente por ese proceso, puede ser la llave que te permite abrir algunas puertas.

Los libros, Internet y las publicaciones, son sólo la parte visible, constatable y desmenuzable (¡la razón!). Pero… que un ciego no pueda ver los colores no significa que no existan.

 

Hasta finales del siglo XIX se practicaba Karate en Okinawa evitando siempre la mirada de los demás. Se solía entrenar por la noche en la casa o el jardín del Maestro. También en lugares poco frecuentados como en el campo o en las playas…

Los Maestros tenían pocos alumnos y algunos incluso rechazaban tenerlos, con lo cual las técnicas muchas veces desaparecían con ellos. El exhibicionismo, el espectáculo, no era pues el objetivo, todo lo contrario, era un arte secreto, cerrado y misterioso.

En Japón si observamos el ancestral Bu-Jutsu japonés y sus Ryuha, encontramos un halo de misterio y secretismo que rodeaba la practica de las técnicas marciales. Estas entrañaban un peligro mortal por ello sólo se enseñaban en núcleo de la familia o clan, incluso perteneciendo a él, se debía poseer unos mínimos que permitieran que el candidato recibiera dicha formación. Para ser aceptado de pleno en el clan y ser merecedor de las enseñanzas secretas del Ryuha Tenshin Shoden Katori Shinto Ryu se le hace firmar al candidato voluntariamente con su sangre (Keppan) el compromiso de no desvelar los conocimiento más ocultos. Sin ese paso, la enseñanza nunca será completa.

 

Quien desee confundirse, tiene cientos de caminos para hacerlo, centenares de falsos Guru dispuestos a desorientarlos, millares de pistas falsas y la propia incompetencia para hacerlo…, pero será en otra crónica que hablare de alguno de ellos.

 

Hay muchos secretos en el Karate que la gente nunca sabrá y nunca entenderá (*)

Sergio Hernández Beltrán

 

 

 

 

(*) The following interview with Hohan Soken is made by Ernest Estrada.

Hohan Soken

Hohan Soken

 

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