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La Autentica Transmisión Marcial – 2.

18 Sep

Articulo publicado en la revista El Budoka nº 356

OKUDEN KARATE

“El secreto de las artes marciales esta en hacer tangible lo invisible y oculto lo evidente”

CRONICAS DE LA “DESINFORMACIÓN” MARCIAL.

La Autentica Transmisión Marcial – 2.

La diferencia de la transmisión del actual Karate a una transmisión verdaderamente marcial, esta no tanto en las formas, sino en el fondo.

Es decir, las técnicas, aunque desvirtuadas en ocasiones y no comprendidas en la mayoría, son actualmente aceptablemente peligrosas dependiendo de la “mente” y espíritu del que pudiera aplicarlas. Pero… es el modo de transmisión y su método el que en realidad marcan la diferencia sustancial, entre un estándar asimilable por la gran masa, (que además se pueda modificar lo suficiente como para producir “diversión” al “consumidor”, y aquí es donde ya se puede constatar las diferencias, es decir: la terminología) y una especialidad sólo apta para “grandes minorías”.

¿Cual es el limite?, eso depende de cada uno y sus necesidades, tan variables y contrapuestas como rico pueda ser. Lo que esta claro es que personalmente tan sólo me limito exponer que “es” y que es lo que “parece ser”.

Puedo entrar en algunos “porque” pero en lo que a mi respecta pienso que no variara el resultado, por tanto lo mejor es simplemente exponer y que cada uno saque sus propias conclusiones.

Volviendo a la terminología, tan necesaria en su contexto de denominaciones correctas pero especialmente en “aquello que se entiende “ y las “sensaciones” que transmite, podemos diferencias claramente la utilizada por los actuales y modernos “entrenadores” y aquella que utilizaban (y aún lo hacen) los “instructores” y “maestros” marciales.

El alumno recibe de su “formador” no tan sólo estímulos visuales y explicaciones “racionales” que le permitan copiar la técnica y ejecutarla. Los sistemas de combate se aprenden especialmente con estímulos, sensitivos. El clima del entrenamiento debe ser enfocado a parecerse lo máximo posible al resultado que se quiere obtener.

El ambiente donde se instruye al candidato, debe “transmitir” mensajes que se “perciban” más que entenderse. Las actitudes, los gestos, el lenguaje corporal debe ser el acorde al fin. La sensación de “riesgo” debe ser real para dar la respuesta física, pero sobre todo psicológica adecuada.

Cuando he intentado obtener una explicación de todo lo escrito a personas que han conocido en sus carnes ese tipo de entrenamientos de “violencia controlada” difícilmente se han salido con breves comentarios. Esto sólo demuestra sus limitaciones de encontrar las palabras adecuadas para dar una respuesta coherente y entendible (ellos tampoco la necesitan).

Expresar sentimientos, sensaciones a través de un escrito, es una muy difícil tarea, que exige maestría en el uso del idioma y aún así siempre se queda corto, además de sólo a unos pocos llegar con su “mensaje”.

Pero, ya que estamos, volvamos a la terminología empleada actualmente en una “clase” de Karate.

Aún existiendo una diferencia en el final de los setenta y principios de los ochenta, cuando me iniciaba en la practica, a como es hoy en la actualidad, yo encontraba que había “algo que no encajaba”. La tendencia es creer que “cualquier tiempo pasado fue mejor”, aunque si lo analizamos veremos que no es así, lo cual y en este caso es cierto y no. Me explicare, no me di cuenta de ello hasta cumplir con mis obligaciones militares (totalmente marciales a la postre).

La terminología moderna utilizada en la practica del Karate, siempre hace referencia en las aplicaciones a un “oponente”, a un “contrario”, incluso a un “adversario”. El efecto psicológico sobre el “alumno (a diferencia de “iniciado”) no es el mismo que si hablamos marcialmente de un “agresor”, un “enemigo”, un “atacante” o un “asesino”. Esto además, en el “limpio” contexto de un “estandarizado” y “esterilizado” gimnasio o macro-instalación deportiva. Ni el lugar, el ambiente, los tonos de voz, las instrucciones impartidas “son”, lo que marcialmente “eran”. Se le desprovee de aquello que le da la base y sentido de ser a un sistema de combate real.

En cualquier estilo marcial de combate (y el Karate, lo es, aunque no “todo” lo que se llama Karate), se contempla la posibilidad de “otros” enemigos. La presencia de más agresores, sólo se puede observar (que no sentir) en elaboradas exhibiciones, donde se aplican complicadas maniobras creadas para dar espectáculo al que observa (recordemos que el Karate real se practicaba de forma secreta, oculto a la visión de los neófitos y posibles enemigos. “La búsqueda de las técnicas espectaculares lleva siempre a la ineficacia. Lo que se ve no es eficaz, y lo que es eficaz no se ve” ).

Paradojas de la desinformación para la reflexión.

Sergio Hernández

 

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